lunes, 23 de julio de 2012

Personajes Cofrades III: El "NIÑATO" y el "PLAYERO"


Al "niñato" y al "playero" le encantan definirse como "entendíos" en marchas
             A la lista de personajes cofrades, en la que hasta ahora nos hemo ocupados de analizar su perfil , se añaden algunos que, más allá de ser cofrades, se empeñan es entorpecer a las cofradías.
            Un perfil que en los últimos años ha estado muy al alza es el del “niñato”. El niñato es un chaval de escasa edad, que la gran parte del año se encuentra en rincones de la ciudad escuchando música que por lo común suele ser poco rancia, fumando sustancias que no huelen precisamente a incienso y realizando una serie de bailes en la Plaza Nueva que no son precisamente sevillanas, pero que nos vienen muy bien, porque limpian el suelo del citado enclave. Pero, poco antes de llegar la Semana Santa, el chico se transforma, deja la gorra y las cadenitas y se intenta vestir muy pijo. Pantalón de colorines, el pelo más tieso que la cruz de las Siete Palabras, una camisa con muchos ojales y botones, con cuello y puños de diferente tono. Y cómo no, la indumentaria oficial la cierra unos zapatitos blancos como el manto de la Paz. Semanas antes de aquella en la que celebramos nuestra semana grande, el chico deja la música modernita y retoma las cornetas, en su coche blanco no falta la marcha de cornetas y tambores a todo volumen camino de la botellota. Y como el muchacho se ha aprendido tan bien la marcha (quizás sea lo único que se ha aprendido en su corta existencia), pues lo demuestra durante la Semana Santa, silbando toda marcha que se toque allí donde esté él. Eso sí, sus sustancias no las cambia por incienso, hasta el punto de que este año en Sevilla salías de casa oliendo a perfume nuevo y volvías oliendo a porros, te pusieras donde te pusieras…y eso que está la cosa mala. No obstante, no todo va a ser negativo, este selecto grupo no te lo encontrarás en la vida en la entrada de Cristo de Burgos ni en la de La Mortaja… “eso no mola”, tiene que ser allí donde haya pitos, dándole una nefasta imagen a la hermandad que no se merece, y de la que, en gran medida, no tiene culpa alguna la corporación.
            Otro personaje, que éste sí ha resurgido en los últimos años, es el “playero”. Este otro individuo no le interesa la Semana Santa en absoluto durante el resto del año, quizás no tenga ni devoción ni sea creyente, pero “en Semana Santa es lo que toca, y está muy bonito”, por lo que el muchacho, que hace unas semanas estaba viendo carnavales porque también era “lo que tocaba”, ahora ve cofradías. No siente pasión por nada, pero lo tiene que llevar todo por delante, porque todo está “muy chulo”, y después lo tiene que publicar en su perfil de Facebook, para que no quede ningún amigo sin enterarse del “montón” de sitios a los que va y de que “no se pierde ni una”. Pero claro, el chiquillo lo que es devoción tiene poca, por lo que a él no le vayas a exigir que esté de pie un ratillo esperando que pase la Hermandad, “ni de coña”. Él se va, preferiblemente, a aquella entrada a la que anteceda una plazoleta, se llevaba allí su butaca de playa, y una “talega” con bebidas cuanto menos refrescantes, y medio saco de pipas, que la tarde es larga. El playero se va a la entrada, en el mejor de los casos, tres horas y media antes de la hora que pone en “El Llamador” que llega la Cruz de Guía (que sabe lo que es porque lo explica en el propio programa de mano). Pues bien, se instala en la plazoleta al efecto con su butaca, la cual lleva incluida el reposavasos (no se vaya a cansar de tener el vasito en la mano) y el cartucho de pipa en mano. Y así echa la tarde-noche hasta que llega el primer paso, no te creas que el muchacho para cuando llega el cortejo, eso a él ni le interesa ni lo entiende, él espera que se escuche de lejos el “purumpumpum” para mandar a callar a toda la masa de fieles y aplaudir cada vez que el paso hace algo que no sea dar un paso al frente. Es, sin duda, otro de los personajes que deteriora la imagen de muchas Hermandades de nuestra ciudad, sin que en la mayoría de los casos, las Hermandades tengan mucha responsabilidad. Eso sí, no te los encontrarás nunca viendo una Hermandad de negro. A ver si nos enteramos que ellos no van a ver Semana Santa, ellos van a “echar el día”.

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