viernes, 29 de junio de 2012

Personajes Cofrades I: "EL PALOMO"

                 ¿Que la Semana Santa se ha quedado parada en los tiempos de antaño? ¿Que las cofradías son cosas de rancios? ¿Que los cofrades no están a la moda? Cuan grande es la ignorancia de esos pobres anti-capillitas que se arrían en tan magnos equívocos.
            El que verdaderamente conoce el mundo capillita o “fatiga”, como me tomo la licencia de denominarnos, sabe que eso es algo tan poco cierto como decir que La Canina no tiene devoción en Sevilla y fuera de sus fronteras.
            Con la venia de todos vosotros, lectores fatiguitas, vamos a comprobar cuanto de cierto hay en lo afirmado más arriba. Y es que la moda llega a casi todos los componentes de una estación de penitencia, y que hacen diferenciarla mucho de la Semana Santa que podríamos haber disfrutado en tiempos anteriores. Por ello, vamos a proceder en las próximas semanas a realizar varias entradas definiendo estos perfiles de capillitas, algo que llevaremos a cabo siempre con un toque de humor y sin la intención de ofender a nadie.
            En primer lugar, aunque casi en el último tramo, nos encontramos a los costaleros. Y es que eso de que a los costaleros no se les ve, cada vez se lleva menos. Lo mejor es casi formar parte del último tramo, que se vea bien que soy costalero, aunque después no coja peso ninguno… Este es el punto culmen de la moda. Aquí ya, señores fatigas, nos encontramos de todo…si, si…de todo.
          Si le damos un “repaso” a tan curiosa figura, les aseguro que no tiene desperdicio. Las zapatillas suelen respetarlas casi todos, aunque algunos pueden presentarse a la igualá incluso con algo de tacón, de ahí que no es de extrañar que cualquier año se cuele debajo del paso un tacón de charol.
          Los pantalones bien remangados, para que se vean los buenos gemelos que “ha criado” durante todo el año en el gimnasio. En cuanto a la camiseta enseñando pecho, no es de lo peor que se ve, pero por favor, no den ideas.
         El punto culmen del costalerito llega en el costal. Tanto es así, que incluso se ha ganado la denominación de “palomo” debido a esta indumentaria. El costal es viva moda en cada estación de penitencia. Parece ser que el costal blanco es cosa solo de rancios; el costal tiene que ser de rayas, o en su defecto de un color vivo, que llame la atención del mismísimo Giraldillo, incluyendo colores que más que un costal parece que van a lidiar un toro en La Maestranza. ¡!Penoso!! De ahí que algunas marcas comerciales se estén planteando para la próxima Semana Santa incluir en sus colecciones Costales de Dolge&Gabbana o incluso de Christian Dior, por lo que señores costaleros (por llamarlos de alguna forma), el próximo costal se lo compran ustedes en el Bershka, que verán lo chulos que van a ir por mitad de los tramos. En Cibeles 2011-2012 podrán ver ustedes las tendencias para la próxima Semana Santa.
           Pero la cosa no queda ahí…faltaría más. El costal hay que saber ponérselo, para lo cual es imprescindible colocarlo de forma tal que te tapen los ojos al 90%, para poder ir por medio del tramo con la cabeza hacia atrás, indispensable para no chocarte con el cirial y provocar un altercado con algunos que otros “efectos especiales”.
           Respeten, señores “palomos”, lo que llevan sobre sus hombros, no salir a “chulear”, pues para eso tenéis otros ambientes que actualmente están más de moda que nunca. Sean conscientes de lo que están haciendo, y de que vuestra función no es que se les vea bien. Por si no eran conscientes, estudios han demostrado que Jesucristo no cargó con su cruz tal y como lo conocemos en las iconografías de Semana Santa, sino que solo cargó con el “patibulum”, el palo horizontal que forma la cruz. ¿Saben lo que quiere ello decir? Jesucristo fue el primer costalero: tomen ejemplo y respeten lo que llevan sobre sus costales cadaSemana Santa.
          
        ¡Oído!: se ha visto a un conductor en la SE-30 con el chaleco reflectante como costal…

1 comentario:

  1. Y no habeis tenido en cuenta los que se ponen calcetines de rallitas o similares.

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