viernes, 13 de abril de 2012

"SIEMPRE TE ESTARÉ ESPERANDO"

La Hdad. de San Roque fue la encargada de abrir el Domingo de Ramos
           “El año que viene será”. Fue la expresión más utilizada el pasado año, cuando la Semana Santa se diluía en el cajón de los recuerdos casi sin haber pasado previamente por la trayectoria de la realidad. Nos armamos de esperanza y sabíamos que para este año la ilusión sería doblemente cobijada en nuestros sentimientos. Fue la de este año una Cuaresma de ilusiones contenidas, de sueños sin cumplir que llevaban casi dos años esperando, tras aquella fatídica Semana Santa del año anterior en la que la lluvia, esa que dicen que es una maravilla para Sevilla, nos arrebató, sin pedir permiso, aquello a lo que tanto amamos. Lo que ni en los peores sueños nos hubiéramos imaginado es que el destino nos arrebataría otra semana grande de nuestras vidas…y ya son dos seguidas.
            Quizás nunca en este año nos habíamos hecho a la idea de que llegado ese uno de abril, las puertas del cielo que se ubican en el mismo Porvenir de Sevilla, no se abrirían, quizás fuese porque muchos no recordábamos esta circunstancias, quizás porque la ilusión nos tenía ciegos de los pronósticos que desde hacía semanas nos atisbaban aquella posible pesadilla. Quizás muchos no recordemos un Domingo de Ramos sin ver pasear la Victoria de la ilusión de muchos sevillanos pasear por las calles de su barrio.
            Momentos difíciles están pasando muchísimos sevillanos, cuya quizás única esperanza e ilusión era esa semana que todo lo puede, esos siete días que te transforman y te llevan a otra realidad diferente del día a día, para centrarte y hacer disfrutar solo por y con Sevilla. Días en los que no hay olor más que el del azahar y el incienso, días en los que nuestro labios dejan de pronunciar la dichosa palabra “crisis” para hablar de “chicotá”, días en los que nuestros oídos dejan de escuchar hablar sobre el paro, para solo escuchar opiniones sobre el “parón” de la cofradía. Días en los que Sevilla alivia a muchísimos a los que el día a día ahoga poco a poco. Y les da Esperanza para seguir adelante. Les enseña a levantarse traes caerse. Les da el Amor que quizás no hayan tenido. Les da Consuelo para ese duro camino que se llama “vida”. Les quita esa Sed y ese hambre contra el que luchan sin cesar. Les enseña a caminar con el mismo paso decidido que el Gran Poder. Nos enseña que después de tanto sufrimiento, siempre hay una Resurrección.
            Qué cierto es aquella expresión que un pregonero se encargó de recordarnos en una ocasión: “El mundo es ancho y difuso, la vida una semana”. Y muchos nos preguntamos el pasado Domingo de Ramos: ¿dónde estaba esa vida? ¿Qué habíamos hecho los sevillanos para merecer esto? El desconsuelo reinaba sobre tantas y tantas personas que viven por y para esta semana, cuya vida no tendría sentido sino se explicara con palabras de sentimiento brotadas en siete jornadas.
            Sin duda, una de las voces que más recordaré para el resto de los días fue aquella voz temblorosa, quizás por efecto de los nervios, y que llegó a mis oídos a través de esa radio que tan fiel compañera es en estos días: “La Macarena sale”. Tres palabras, qué duda cabe, que nos hicieron llorar a más de uno: la Esperanza, esa que aguarda tras un arco y más allá de un puente, no nos quería fallar este año. Quizás consciente del desconsuelo reinante sobre esta bendita ciudad, sin la cual no se entiende la Semana Santa, decidió que los sevillanos, ahora más que nunca, estábamos necesitados de Esperanza. Y no falló. Sevilla necesitaba esperanza y ella debía saciar la necesidad. Salió a nuestro encuentro, a darnos el ánimo suficiente para seguir haciendo el camino de la vida. Abrió el mismísimo cielo, y de una forma breve pero intensa, salió a buscarnos, y a decirnos que Ella siempre está con nosotros.
            Fue sin duda, la mejor medicina para curar las heridas que la lluvia nos estaba causando durante casi toda la semana. ¿Por qué dos años casi sin Semana Santa? Nadie supo darle respuesta. No entendíamos porque no había cera en el suelo de calles donde siempre la había. Por qué no se abrían las puertas que siempre recordábamos abrirse. Por qué las calles se oscurecían bajo la más tenebrosa soledad. Por qué este año Cristo no expiraría en Triana o por qué este año no oraría en el huerto de los olivos. Quizás en esos momentos te cercioras de que en los momentos en los que te haces estas preguntas, hay personas que se plantean otro “por qué”, aquellas que necesitan de Salud y de Esperanza en un hospital; que lloran el desconsuelo y la desesperanza de alguien a quien han perdido.
            Ahora volvemos a la otra realidad, a la del día a día. Quizás ya no nos atrevamos a decir “hasta el año que viene”, y mejor sea decir “hasta que Dios quiera”. Con la ignorancia de cuándo podremos disfrutar de esa semana grande, sin que la impertinente presencia de aquella que nunca está invitada, nos arrebata lo que más queremos. No se cuando será la próxima. Solo nos queda un consuelo, y es que Ella siempre nos estará esperando en ese camarín, del que muchos seguimos pensando que lleva hasta el mismo cielo. No sé hasta cuando te tendré que esperar. Pero eres tan grande Sevilla, te quiero tanto Esperanza, que SIEMPRE TE ESTARÉ ESPERANDO.

2 comentarios:

  1. Preciosa entrada Manuel, llena de emoción y ESPERANZA. Espero que hayas pasado una gran Semana Santa. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
    http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

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  2. Juan Manuel Curado1 de mayo de 2012, 21:33

    Sobrecogedor articulo publicado por ti Manuel, pero es lo que Dios nos ha regalado y nunca mejor dicho,"SIEMPRE TE ESTARÉ ESPERANDO", y es verdad que cada día miramos el almanaque y contamos la hora y los minutos que faltan para un nuevo DOMINGO DE RAMOS,si es por lluvias esperaremos lo que haga falta porque ahí no manda nadie y menos mal y es como digo que ese título el de ESPERANZA es un regalo que dios nos ha dado,y se llama ESPERANZA, y que nombre más bonito cada vez que pronunciamos ESPERANZA,que da nombre a distintas advocaciones marianas,ya sean Trinitaria,de San Roque,de San Gil o de pureza, ESPERANZA que se difunde por esta ciudad eterna de siete letras SEVILLA, Un abrazo amigo Manuel.

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