viernes, 9 de diciembre de 2011

"SEVILLA INMACULADA"


            Se dice que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Por eso hay días en Sevilla en los que los cofrades, con muy poco, pueden ser muy felices.
            Uno de esos grandes días es el 8 de Diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, Patrona de España, que no se nos olvide. Una jornada en la que Sevilla tiene un color especial…un color azul inmaculado, azul cielo de Híspalis. Día en que la ciudad brilla con luz propia, no hace falta astro ninguno, la ciudad brota su luz y la irradia sobre los sevillanos para llenarlos de goce y guiarlos por un itinerario de capilleo. ¡Y cómo no! Como todos sabemos, o podéis suponer, es un día “tela de rancio”.
            Además es una jornada única en el sentido de que será de los pocos días en los que se puede encontrar casi la totalidad de las Iglesias y Parroquias abiertas, un dato éste, un poco desafortunado, pues obsérvese que en la Tierra de María, los lugares de culto, bajo mi opinión, deberían de abrirse a los devotos con mayor asiduidad. Muchas ocasiones son en las que podemos decir en tono irónico, pero a la vez real, “con la puerta de la Iglesia hemos topado”. Son muchas las ocasiones en las que se critica (hobby preferido de cualquier ciudadano, “criticar”) la actitud de instituciones tales como las Administraciones Públicas de cara a subvencionar y sufragar las obras y restauraciones de Parroquias, Conventos y otros lugares de culto. A veces hay que ser un poco abogado del diablo y pensar ¿por qué?, ¿para qué? Muchos son patrimonios incalculables que, como tales, las Administraciones pueden tener algún tipo de deber de mantenimiento, según de cual se trate. Pero bien es cierto que lo que no se puede consentir es que las Iglesias estén cerradas a cal y canto casi todos los días de la semana y a casi todas horas, salvando el horario de misa. Qué hermoso sería si en los paseos semanales si un domingo se pudiera rezar allí donde hay una imagen de culto llamándonos. Sólo dejo un dato: una media de 15 miembros de Junta, si se abrieran las Iglesias por la tarde sábados y domingos, a cada miembro de junta le tocaría abrir la misma un día cada dos meses; algo ineludiblemente insignificante para una persona y muy significante para otros muchos devotos, y es que todo en una Junta de Gobierno no es coger la vara y ponerse en presidencia. Mantener los lugares de culto abiertos conllevaría puestos de trabajo, turismo, riqueza para las hermandades así como para la ciudad en general.
            Tras esta pequeña reflexión, volvamos al día 8 de diciembre. El día mariano por excelencia. Casi una veintena de besamanos se dan cita en dicha festividad.  A ello podemos unir la procesión de la Inmaculada que cada año preside la Vigilia de la Catedral. Y este año incluso, el Congreso Nacional de bandas música procesional que reune en la capital hispalense a unos siete mil músicos de toda la geografía española.
            Es por ello por lo que este día es especial. En esta época por la que pasamos, época de dificultades económicas, laborales, etc. este día es la mejor medicina para un cofrade y un rancio. Un día en el que ha cambio de nada, un cofrade, por muy poco que tenga, puede ser el hombre más feliz del mundo. No tiene mucho, pero recibe más. A cambio de un beso en las manos de una dolorosa, recibe amor, recibe felicidad, plenitud…el cofrade es feliz a pesar de sus dificultades.
            Sevilla se viste de chaqueta. Los corros de capillitas se agolpan en las puertas de las Iglesias comentando el altar de cultos montado para la ocasión. Se intercambian estampitas. Se pasea y se acarician los adoquines de la ciudad. Sevilla te acoge, tú te dejas llevar y todo será un sueño.
            Es un amanecer de ilusión. Es de esos días en los que te das cuenta que ha transcurrido un año más. Porque el rancio y capillita no se percata de un nuevo año el día de Nochevieja, sino que lo hace en ocasiones especiales para él, como pueden ser el Domingo de Ramos, el 15 de Agosto, o el 8 de Diciembre. Tu mente echa la vista atrás y como diapositivas proyectadas sobre el muro de cal de la Iglesia ves pasar todo un año. Todo sigue igual. La misma gente. Los mismos titulares. El mismo recorrido. El mismo programa de besamanos. La misma hermosa niña con Síndrome de Down que cada año reparte estampitas en la Hermandad de la Cena y que tiene más ilusión que nadie realizando dicho menester. La misma señora mayor que, con el cabello coloreado por el paso de los años, limpia la mano de la Virgen del Rocío de la Redención año tras año. El mismo niño jugando en la puerta de San Pedro, pero ya más mayor y entendiendo todo lo que le rodea. Todo sigue igual.
            Pero, ¡qué bendita igualdad! Ojalá todo siga siempre igual. El día que esa señora con el pelo blanco, por los años y años de besamanos que ha presenciado, no esté limpiado la mano del Rocío; o cuando esa hermosa niña que reparte las estampitas de la Cena con toda la ilusión del mundo, no la veamos…ya nada será igual; o el día que no podamos acariciar el aroma del incienso que sale de las Iglesias abiertas de par en par, ya todo habrá cambiado. El día que no podamos presenciar todo esto, quizás no seamos lo felices que lo fuimos. Pudiera ser que tengamos mucho más materialismo, pero el 8 de diciembre no seremos lo felices que lo fuimos en los años en los que al menos por un día todo se olvidaba para disfrutar con Sevilla y con María, esa que no entiende de riquezas ni de jerarquías o cargos.

3 comentarios:

  1. Estimado Manuel, desde la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea, te deseamos de todo corazón Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo, con la felicitación que hemos creado en nuestro blog.
    http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

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  2. Desde www.simban.site50.net le felicitamos por su blog
    cofrade y le invitamos a participar en nuestro directorio
    de blogs e intercambio de banners, que estamos orientando
    hacia el mundo cofrade. Un saludo.

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  3. Manuel, hablar de Inmaculada en Sevilla y no nombrar a la Tuna...Espero que haya sido que se te ha ido la mano con el incienso y te has mareado un poco (como hace mi padre siempre).
    Yo soy lo que conocemos como rancio: tradicional, cofrade, taurino, amante de la cervecita con tapas....y para más inri, Tuno.

    Ser tuno es un gran honor en Sevilla, y más cantar a la Señora de madrugada en su día.

    A.deLara

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