viernes, 11 de noviembre de 2011

"AMPARO: LA SOLEDAD DE LA MAGDALENA"

Imagen de la Virgen del Amparo con el Niño en brazos y el Corazón Alado
          Parece que fue ayer...y hace ya seis meses. Parece que era ayer cuando las delicadas y dulces tardes primaverales de Sevilla abrían la puerta a una Esperanza para aquellos que queriendo vivir un sueño en el mes de abril se quedaron con la melancolía de lo que ni siquiera habían vivido. 
          Las Glorias de Sevilla se presentaban allá por el mes de María para, en cierta medida, tener este año una encomendación especial: la de curar las heridas que se habían generado en el alma de los sevillanos al no poder disfrutar de su Semana Grande. Una función añadida a la que ya tienen de por sí estas procesiones a lo largo de los seis meses que dura su particular "Semana Mayor", la de demostrar cada año por qué María, nuestra bendita Madre, se quedó a vivir en Sevilla para los anales. 
Virgen del Amparo en 1902
         Muchos días han pasado desde aquel pregón que en Santa María de la Sede dio el punto de salida a esta incesante nómina de procesiones que no dejan indiferente a nadie. Muchos cofrades sevillanos son los que hemos planificado nuestra agenda durante meses en base a las Glorias de las que podíamos disfrutar cada jornada. Muchas han sido las ilusiones cumplidas de aquéllos a los que les ha servido como sueño curativo por lo que no pudieron disfrutar en esa primavera en la que el cielo color ceniza no se quiso perder la Semana Santa sevillana. 
         Unas glorias que, sin duda, van a más, se empieza a posicionar en el sitio que se merecen, allí donde siempre debieron estar, pues muchas son el origen de nuestra Semana Santa y nuestras Hermandades. Siempre estaremos aquellos que vemos más allá de un capirote, más allá del palio y más allá de la fiebre del tonto de capirote. Sin duda, lo que rodea a las Glorias es una pequeña familia, que poco varía de una procesión a otra, una familia que se aumenta por año y que, sin duda, y sin saberlo, están apoyando y dando fuerzas a unas hermandades mucho menor valoradas de lo que realmente se merecen. Quizás sean pocos los que acompañan al 80 por 100 de las procesiones de estas fechas, pero son fieles hijos que no dejan sola a la Madre en su paseo por sevilla, son gente que lo hace con fe y con el conocimiento de la belleza que entrañan unas imágenes que pocos conocen a detalle. 
        Y como todo lo que empieza, también llega a su fin. Igual que en la Semana Santa, sucede en las Glorias. El final aparece cuando menos se le espera. Y en tan solo unas horas esa puesta de sol llegará a la Sevilla Mariana. Eso sí, nos queda un indiscutible consuelo...las Glorias se despiden pero por la puerta grande, y no precisamente de La Maestraza...aunque tampoco quede muy lejos. 
         La Virgen del Amparo es la Soledad de la Magdalena. Todos identificamos a la que fue la Soledad de Joaquín Romero Murube con el fin de la Semana Santa, como una puerta que da "carpetazo" al sueño que no nos ha dejado despertar en una incesante semana. La Soledad, entre saetas en una oscura plaza de San Lorenzo, cierra la puerta tras la cual se queda ese sueño algo ya borroso de una palmera bajando la rampa entre niños, guarda tras la puerta la sangre de un crucificado y las esmeraldas que se mueven al respirar el pecho de la Esperanza. El Amparo, al igual que la Soledad de San Lorenzo, cierra su época de procesiones y de sueños cumplidos.
Antiguo paso Virgen del Amparo
          El próximo domingo, la Magdalena será, más que nunca, San Lorenzo y el Amparo recreará, más que nunca, la Soledad. Y no solo la de San Lorenzo. La dulce mirada del Amparo y su corazón alado representarán también la soledad de esos sevillanos que se quedarán huérfanos de madre hasta que La Paz, allá por el mes de Abril, vuelva a salir a su encuentro, esta vez bajo palio. Soledad de un cofrade que quizás las próximas jornadas dominicales salga sin rumbo en la ciudad, ensimismado en unas angostas calles por las que no encontrará el cirial que presida la imagen de una Virgen que jamás debió recogerse. En esta ocasión, y gracias a Dios, las nubes color ceniza de miércoles de cuaresma se han olvidado de Híspalis para dejar al sevillano disfrutar con todas y cada una de las procesiones de Gloria. 
        Amparo es Soledad...y Sevilla está en soledad. El Amparo dice adiós en nombre de todas las advocaciones que, de una misma Madre, se han paseado bajo el cielo de la villa. Y Sevilla se queda sola, el Giraldillo no girará más sobre su torre para poder ver un paso postrarse ante las Hermanas de la Cruz y escuchar su celestial canto. Hasta nuestra Hermanitas de la Cruz se quedan huérfanas de esa madre que cada fin de semana durante algunos meses ha ido a visitarle para gozar con sus cantos y hacerlas, si cabe, más humanas.
        Todo se acabó. El sol se puso. El Amparo dice adiós. Quién mejor que una Reina de Híspalis para despedirnos. Quién mejor que la Soledad hecha gloria y maravilla. Qué mejor despedida que la de un portentoso paso alejándose en las naves de la Magdalena. Sevilla dice adiós, también el Giraldillo y las Hermanas de la Cruz. Solo quedará la melancolía de los bellos momentos vividos, solo quedará el recuerdo de sentir los bellos de punta al ver una revirá en Santa Ángela de la Cruz con la marcha Madrugá en pleno  mes de Octubre. Las calles de la ciudad no se hallan en sí mismas, les falta la caricia del rachear de unas zapatillas sobre los adoquines, les falta el calor de la cera caliente y sus esquinas no perciben rezos ni marcha procesional, las calles van perdiendo el aroma a incienso que nunca debió dejar escapar. No obstante, siempre queda el consuelo...Sevilla se echa a dormir pero pronto desperterá...la próxima vez que escuchemos los cantos celestiales del Convento será para disfrutar de la estampa sevillana por antonomasia: la del manto de la Amargura. Entonces el Giraldillo se desvelará de su sueño de fe al escuchar los cantos ante la Amargura, el sevillano volverá a pasear con rumbo fijo por la Sevilla de ensueño en busca del manto blanco de la Virgen de La Paz y así volver a escribir las páginas de una vida marcada por un sentimiento mariano y cofrade.

2 comentarios:

  1. Preciosa y emotiva entrada, me ha encantado y emocionado. Enhorabuena. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea. http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

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  2. Huérfanos de Madre, así estoy yo, además se llamaba Amparo, y además iba cada mes de noviembre a ver la salida de la Hermosa Virgen del Amparo, así que este artículo me ha llegado hasta la médula. Gracias, gracias mil.

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