sábado, 15 de octubre de 2011

"LA LLAVE DEL SAGRARIO DEL SILENCIO"

Ntro. Padre Jesús Nazareno, obra atribuida a Francisco de Ocampo
          Bien sabemos los sevillanos y cofrades en general que hay Hermandades que hay que disfrutarlas desde la propia Cruz de Guía. Muestra de ello es la historia que en el día de hoy queremos hacer llegar a los muchos que aún no la conocen y que hará que en años venideros observen tan preciado detalle de la historia de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocida como El Silencio. 
          Transcurría la segunda mitad del siglo XVI, cuando se firma la escritura de compra-venta con los canónigos regulares de la Real Casa Hospital de San Antonio Abad y se levantaba la nueva capilla de Jesús Nazareno.
          Fue desde ese momento cuando las relaciones entre los cofrades de la Hermandad y los frailes antoninos se reforzaron hasta el punto de que los primeros costeaban mucho de los gastos que se tenían en los cultos anuales. 
          Como agradecimiento a ello, la comunidad de los canónigos regulares de la Orden de Vienne concedió en 1661 a la Hermandad de Jesús Nazareno el privilegio de que el hermano mayor custodiase la llave de plata del Sagrario del Monumento que se montaba para los oficios del Jueves y Viernes Santo y del cual la Hermandad pagaba la cera. De esta manera, el hermano mayor llevaría la llave sobre la túnica de una forma visible cuando hiciera la estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral.
          Se convirtió ello en algo habitual. Sin embargo, en 1700 llega Fray Diego Carnero, presbítero de la Orden de San Antonio Abad, el cual no cree conveniente el privilegio que se le había otorgado al hermano mayor y reclama la llave para custodiarla él mismo.
Hno. Mayor con la llave del Sagrario
            La Hermandad, no conforme con esta decisión ,al haber existido esa tradición desde hacía siglos, acudió a la Casa Matriz de Castrojeriz para que tomase cartas en el asunto. A raíz de ello, se forma en Sevilla una diputación formada, entre otros, por el mencionado presbítero y por el mayordomo de la Hermandad. Se redactó una concordia, en base a la cual ambas partes asumían obligaciones. La Hermandad se obligaba a costear la cera del Monumento y varios estipendios. A cambio, la Real Casa Hospital entregaría la llave al Hermano mMyor para la llevase de una forma visible en la estación de penitencia.
           Han pasado varios siglos desde entonces, ya no existe la Orden de Vienne y tampoco se celebran Oficios en la Real Iglesia de San Antonio Abad y por ello tampoco hay Monumento que cerrar con llave. No obstante, la Archicofradía de la Santa Cruz en Jerusalén si por algo se carecteriza es por saber guardar las tradiciones que son parte de su historia y de su cultura, parte de la propia Hermandad. Es por ello que sin tener el sentido que tuvo en su época, aún podemos ver en el pecho del Hermano Mayor, sobre el antifaz y de una forma visible, la llave del Tabernáculo de los antiguos antoninos de la Real Iglesia. Es una llave de plata colgada de un cordón de hilo planteado. 
         Otra insignia que carazteriza al cortejo de esta Hermandad es la espada que flanquea a la bandera concepcionista y que simboliza el voto formulado para derramar la sangre en defensa del dogma de la Inmaculada, y en la cual algún día nos detendremos en su historia.
         Quizás por estos detalles así como por otros muchos, la Hermandad del Silencio será una de esas en las que no es suficiente con rezarle a sus imágenes titulares y observar sus pasos, sino que tienen un cortejo digno de presenciar y que invitan a la oración, a la contemplación y al disfrute con la viva historia de Sevilla.  Será por ello por lo que sus nazarenos son diferentes, su cera se funde de otra manera, el silencio es su mejor música y el azahar su mejor olor. Es ese cortejo que al verlo afirmamos "!Esto es la Semana Santa de Sevilla!"

3 comentarios:

  1. No podría estar más de acuerdo con sus última frases, esto es la Sevilla rancia y lo demás son baratijas.

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  2. QUE BONITO ES CONOCER DATOS DEL PORQUE DE LA LLAVE,DE LA ESPADA Y OTRAS COSAS,GRACIAS

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  3. Quiero, en mi primera visita a tu blog, darte la enhorabuena por plasmar el orgullo de una fe y de una ciudad compartido tanto por quien en ella nacísteis como por los que a aquella Tierra Santa peregrinamos en cada ocasión en la que la ciudad nos convoca (que, gracias a Dios, es con reiterada frecuencia).
    La Hermandad del Silencio define la penitencia según Sevilla. El hermano crucero que alza la Cruz de Guía lo hace para la ciudad y para el mundo. Así nos enseñó a rezar Sevilla.
    Enhorabuena por este rancio trabajo, tocayo.

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