viernes, 30 de septiembre de 2011

"GAMBRINUS: HISTORIA DE UN RANCIO EN FORMA"

Pabellón de Cruzcampo en la Expo'92 de Sevilla. El más rancio de toda la Expo.
           No solo es que Gambrinus sea rancio, sino... ¿a qué rancio no le gusta Gambrinus? Sin duda, el rancio, además de pasear por la ciudad, ver pasos y escuchar música procesional todos los días del año, se ocupa de otros menesteres, aunque no lo parezca. Al rancio le encanta comer y...!cómo come! !Como Dios manda! El rancio hispalense es especial hasta para comer. No es muy amante de las grandes raciones y restaurantes de lujo, salvo alguna excepción. Tampoco es especialmente amante de las mariscadas en Bruselas (por eso Torrijos no es rancio aunque viva en Santa Cruz). Al rancio, sencillamente, le gusta el tapeo en esos bares de la ciudad donde te cantan la carta a estilo de pregón y te apuntan la cuenta con tiza sobre la barra. ¿Y qué es la estrella de la barra? Si señores, han acertado ustedes...la cerveza. Y no cualquier cerveza, sino la Cruzcampo. El rancio no ha probado ni probará jamás una "Heineken", "Amstel", "Coronita", una Mixta o tonterías similares. El rancio sevillano bebe Cruzcampo y se acabó, porque hasta el nombre es rancio: La Cruz del Campo.
          Sírvase bien fría sin llegar a congelarse, se permite tanto en botellín como de barril, cada uno tiene sus preferencias. Acompáñese de cacahuetes, aceitunas u otros productos rancios y típicos de cualquier barra de bar. Permítase a cualquier hora del día y con cualquier comida; evítense con la tostada de la mañana. Pero por favor, no es el estilo de un rancio ir a un bar y pedirse "un refresquito".
Tirador rancio de cerveza
           Siempre se ha dicho que la Cerveza Cruzcampo es "la única rubia que no te falla": no se queja y siempre te estará esperando, en cualquier lugar, para tomarte un par de ellas, con la tapa que se ofrezca dependiendo de la horita del día; mientras, hablamos de lo nuestro: las cofradías, Sevilla y "Juaninnasio".
           No es de extrañar, que cuando algunos de nosotros hemos tenido salir más allá de las fronteras que protegen a la Capital Hispalense, después de la familia, lo que más añoramos es a Híspalis y la Cruzcampo. !Cuánto te extrañamos querida Cruzcampo, cuando en la lejanía de Sevilla, mientras el Giraldillo se hace pequeño en la distancia, yo busco amparo, acordando de esa figura, la del gordo de la Cruzcampo!
      Sin embargo, esta marca de cerveza nos ha decepcionado en los últimos tiempos. Todos identificábamos a la misma con la figura que lo lleva representando desde antaño: Gambrinus. Su figura es muy peculiar, destacando de manera sobresaliente su extrema barriga, que a los amigos nos hacía llamarlo cariñosamente: el gordo de la Cruzcampo. No sabemos exactamente el por qué, pero en las últimas imágenes en las que Cruzcampo publicita a Gambrinus cada vez aparece más en forma. Ya no es gordo, ya no tiene la cara "anchita", ya está más en forma que Cristiano Ronaldo.  ¿Y por qué? Pero si a nosotros nos gustaban sus curvas, era el espejo del alma (o de la tripa) de muchos de los que bebían su producto. Como podemos observar en la imagen aquí abajo, su evolución ha sido bastante peculiar. Lo que más llama la atención es su delgadez extrema en la última etapa. No sabemos si está siguiendo dieta, si es deportista o sigue mucho el programa "Saber vivir", pero yo me pregunto...¿por qué todo el mundo habla de la delgadez extrema de la princesa Leticia y no de la de Gambrinus? Llama la atención además, su cabello. Ha pasado de ser pelirrojo, a ser moreno y acabar siendo rubio, no sabemos si danta cerveza o es de utilizar tintes. El último cambio significativo es el color de su piel: antaño era bastante blanco (más de Polonia que de Sevilla), para acabar siendo amarillento, lo que nos recuerda más a una raza asiática que a la nuestra propia.
Evolución de Gambrinus. Ha pasado de tener una tripa de un embarazo de seis meses a una tableta de chocolate.
          Es tal la ranciedumbre de Gambrinus, que en las últimas semanas hemos podido ver cómo las bicicletas de Sevici en Sevilla, en vez de una canasta delante, llevan una caja de Cruzcampo: efectos de un alcalde rancio. Lamentablemente, una asociación que dice trabajar en defensa de los consumidores (créaselo quien quiera), esté haciendo lo posible para que dicha publicidad desaparezca. Es muy evidente, como en España ahora mismo no hay otros problemas, pues hay que trabajar para quitar una publicidad que ingresa bastante dinero a las arcas de un ayuntamiento en la ruina. 
Un transporte nada rancio, dotado de un poco más ranciedumbre
       Lo curioso es que este simpático personaje tiene también su historia, o al menos, eso nos cuenta Cruzcampo. Era el ayudante de un vidriero en la ciudad de Kortick, en la antigua Flandes. Su amor se llamaba Margarita, pero ésta no lo aceptaba por su condición de aprendiz. Él se refugió en la música, hasta un buen día en el que fracasó en un concierto en el que estaba presente su amor platónico. Entonces decidió ahorcarse en el bosque. Fue en ese momento cuando un extraño ser anciano se le apareció para decirle que el orgullo de una mujer no era motivo para quitarse la vida. El anciano le prometió que lo haría feliz. En aquel momento hizo aparecer como por arte de magia una gran plantación lúpulo y una fábrica de cerveza construida en piedra. Le dijo que con cebada y lúpulo haría el vino de Flances, al que llamaría Cerveza. Gambrinus probó aquel líquido y entró en una gran situación de bienestar. Se decidió entonces a montar su fábrica de cerveza. Un domingo invitó a todo el pueblo a degustar el producto, y todos quedaron muy satisfechos. La ciudad se hizo famosa. Se le concedió a Gambrinus el título de Duque de Brabante y Conde de Flandes por parte del Rey de Los Paises Bajos. No obstante, el mejor título que podía tener, se lo otorgaron los habitantes de Kortick: Rey de la cerveza. Vivió feliz hasta los 90 años sin recordar a Margarita.
          Perdónenme soñores rancios, pera esta historia que nos relata la propia Cruzcampo, es de chiste. Lo que los rancios queremos saber es el por qué ya no conserva su peculiar "tripita".  ¿Se sentía Gambrinus acomplejado? Pues los sevillanos nos sentimos orgullosos de poder tomarnos habitualmente una cervecita en la barra del bar, con unas aceitunas mientras hablamos de la escasez de procesiones extraordinarias. O quién sabe, quizás ante la inexistencia de otros problemas de mayor relieve, ha influido nuestro inteligente gobierno para defender que su imagen incita a la obesidad...no sería la primera tontería de "JoseLuí ZP".

Celebrando el liderado del Betis
- Oído en Nervión: Gambrinus es metrosexual, lo mantiene en secreto para no "romper" la imagen de la cerveza y no lo quiten su rango de rancio.
- Oído en el bar "El Rinconcillo": "Tiene faena la cosa. Gambrinus cada vez con menos barriga y yo por tomar su cervecita, estoy cogiendo toda la tripa que él tenía...Esto sí que es para indignarse"
- Oído en El Duque: "No lograré jamás entender por qué se le da un Premio Príncipe de Asturias a cualquiera que investigue cómo se mueve una célula y no se le otorga a Gambrinus, al que todo admiramos"
- Oído en Heliópolis: "Si,si, por supuesto. Gambrinus es bético. Si el Betis es el líder de la liga, él es el líder de la cerveza. Lo mantiene oculto, pues de otra forma muchos sevillistas resignados se pasarían a tomar una Coronita".

1 comentario:

  1. Lo de este hombre (Gambrinus), inconcebible. Cosas como estas no se pueden permitir. Todo un atentado contra la ranciedad. Así no vamos a ninguna parte.

    Saludos.

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