domingo, 18 de septiembre de 2011

18-S, UN AÑO DESPUÉS: ¿FUE REALIDAD?

La Esperanza Macarena recorre el cesped del Olímpico entre una marea de fieles
           No sé el por qué, no encuentro la causa. Me dispongo a escribir unas breves palabras de aquello que ocurrió y Sevilla contempló hace tan solo un año. Muchos adjetivos se me aglutinan para describir aquel acontecimiento, sin embargo, ninguno es suficiente para desarrollarlo. Fue algo diferente. Lo noto, lo siento y lo palpo cada vez que recuerdo aquellos instantes y dos lágrimas procesionan por las mejillas de un servidor que no es para nada de lágrima fácil.
Un estampa de Cuaresma en Septiembre
            Aquello no fue una procesión extraordinaria, fue algo más. Un suceso que caló bastante hondo en la vida de muchos de nosotros. Tan solo tres meses antes conocíamos la buena nueva, 90 días en los que quizás no llegamos a saber asimilar lo que íbamos a vivir. Era algo impensable, La Macarena salía a vernos de forma casi inesperada, nadie lo esperaba, pero ella quiso estar en tan magno acontecimiento para la Iglesia de Sevilla: la Beatificación de Madre María Purísima.
           Mucho hablaron los “entendidos” de siempre sobre el recorrido, la entrada en el túnel del Estado Olímpico, las horas en la calle… Un año después… ¿alguien se fijó en el recorrido? ¿Se entretuvo alguien en mirar ese dintel efímero que da acceso a ese espacio que es de todo menos Estadio Olímpico? ¿Alguien logró contabilizar las 24 horas que la Madre estuvo fuera de su casa y que se diluyeron como si tan sólo hubieran sido un par de ellas? ¡Quién se iba a fijar en el entorno si el sevillano queda ensimismado cuando ve a La Macarena! No habrás escuchado jamás decir que La Esperanza lleva un tanda de candelería un poco torcida o una flor mal puesta…porque cuando uno la ve a Ella se fija en su rostro y no es capaz de desviar la mirada, todo lo demás sobra.
La Macarena cruza el río
          Las anchas avenidas no parecían tales, la marea de fieles hacía creer que se tratase de la estrechez de Sierpes. Ni el río era río…más bien era el espejo donde la Esperanza nunca se había mirado y aquel día quiso hacerlo. Nuestra Madre tenía incertidumbre por ver si era verdad eso que decían todos los fieles que acuden a su camarín y quedaban atónitos ante su belleza. La Macarena quiso cruzar el río y verse reflejada en sus aguas, y comprobó Ella y también Sevilla que era verdad eso que se escuchaba, era tan bella como la imagen que se refleja en los dos espejos que la custodian cada día y cada hora del año.
           Ella sabía que todo era distinto, no veía capirotes, ni plumas en la lejanía y sabía que no acudía en busca de un hijo sentenciado…pero quiso estar en un acontecimiento que, a buen saber, iba a ser muy grande. Quiso devolverle a Madre María Purísima en unas horas las visitas que ésta le había hecho en la basílica durante una vida. La Esperanza fue una devota más presente en el acto.
La Esperanza pasea por el Alamillo
            Tres momentos quedarán grabados con fuego en el libro de recuerdos de este humilde corazón.
            No olvidaré jamás el momento para mí más emotivo de la procesión de ida al estadio. Poco faltaba para amanecer un nuevo día. La Macarena recorría el interior del Parque del Alamillo. Los pajarillos despertaban piando pero no era un piar cualquiera. El Carmen de Salteras comenzó a tocar el Himno de la Macarena. En estos momentos al servidor se le cayeron y se me caen ahora dos lágrimas como las de Ella. Por esos compases ya no había gente esperando la procesión, simplemente había una masa de personas que andaba alrededor del paso de la Señora, acompañándola sin cesar. Amigos rancios, os tengo que decir que fue uno de los mejores momentos de mi vida. La masa de fieles cantaban el Himno a su Virgen, y andaba con ella…era como un paseo por el parque agarrado de la mano de una madre, estábamos paseando con la mismísima Madre de Dios, un privilegio, a buen seguro, irrepetible. Hasta los gorriones saludaban a la Esperanza al verla pasar y sus cantos eran intentos de rezar con nosotros su himno.
Llegada a la Basílica presidia por el Señor de la Sentencia
            Otra de las instantáneas para nunca olvidar fue la de La Esperanza entrando en el estadio. Me emociono al recordar las palabras y los ojos de muchos seguidores de Madre María de la Purísima que estaban allí presentes y que al ver entrar a la Virgen pudieron presenciar en persona esa imagen de nuestra madre que tanto habían visto por televisión o, tal vez, solo en fotos. Lloraban de ver aquello de lo que tanto les habían hablado. Igual que lloraron los protagonistas de uno de los últimos y más emotivos momentos de la vuelta de La Macarena a su casa: la visita al Hospital que lleva su nombre. ¡Qué pensarían esos enfermos que recibieron la visita más especial que se puede recibir! Ella había ido a verlos, a desear que se recuperasen y a buen seguro que así fue, porque para un servidor sería la mejor medicina posible. Nadie discute que había sido la mejor Esperanza para el enfermo.
            Fue, en definitiva, un cúmulo de hechos, emociones, sentimientos y recuerdos que hacen que todo aquel que estuvo presente recuerde aquel 18 de Septiembre de 2010 como una fecha que marcó un antes y un después en la vida de muchos. La Macarena evangelizó hasta el mismísimo Parque del Alamillo, nadie lo hubiera imaginado…pero Ella todo lo puede.
            Macarena de mi vida, si tú lo quieres y algún año llego a ser un anciano sevillano a la sombra de la Giralda….cuando acuda a ti apoyando el peso de la vida en un bastón y bese tus manos con unos labios quizás temblorosos por el paso de los años, te seguiré pidiendo una cosa: si algún día tengo que perder la memoria, Madre mía, me podré olvidar de mi nombre, incluso de mi edad…pero no permitas, Macarena, que me olvide jamás de la familia que me rodea ni de aquél día 18 de Septiembre de 2010, día en el que al igual que hoy, me hiciste llorar.
            Un año después, me sigo preguntando si aquello fue verdad. Si viví algo real o es un sueño del que aun no quise despertar. Solo te digo Esperanza que si todo es un sueño…no me despiertes jamás.

2 comentarios:

  1. Manuel, tengo que decirte que me he emocionado leyendo este artículo, sobre todo cuando cuentas como la virgen llegó la Esperanza a los enfermos del hospital, y cuando le pides a la Virgen la Esperanza de no olvidar nunca a tu familia y esa fecha. Como bien dices, la Virgen fue una devota más de Madre María de la Purísima. Ten a buen seguro, que ella nunca va a hacer que te falte la Esperanza.

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  2. rancio de los palacios colaborador de Paco Robles ya!! fd3

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