lunes, 15 de agosto de 2011

"HAY TRES DÍAS EN EL AÑO MÁS RANCIOS QUE YO: JUEVES SANTO, CORPUS CHRISTI Y EL DÍA DE LA ASUNCIÓN"

Imagen de archivo de la Virgen de los Reyes

       Hay un refrán que dice “tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. Sin embargo, otro refrán podríamos entonar, con esta misma temática para aludir a los susodichos tres días, que empezaría diciendo “hay tres días en el año más rancios...”. Así pues, nos permitimos la licencia de reformar este refrán para agrupar los tres días en el año más rancios que podemos disfrutar: el Jueves Santo, el Jueves de Corpus y el día de la Asunción (que no de la Ascensión como defiende el refrán original y cuya diferencia explicaremos en una próxima entrada, ya que muchas personas desconocen diferencias entre estos términos).
       Y es que ¿puede haber en el año algún día más rancio que estos tres? La respuesta, a buen seguro, sería negativa. No obstante, en estas tres jornadas las diferencias son bastante notables. Si en la primera de ellas nos centramos en la penitencia, en las otras dos celebramos Glorias. Y por qué no decirlo, si en el Jueves Santo estamos pendiente del tiempo, en el Corpus y el día quince de Agosto, del tiempo estaremos pendiente pero para que no se marchiten las azucenas de la Giralda. Si el Jueves Santo es magnífico en su plenitud, los otros dos días acaban e nuna sola mañana, y el día quince de Agosto acaba tan solo unas horas despues de que el sol salude a Sevilla.
       Otra de las notas que, sin duda, hacen justicia a diferencias en lo que a calendario se refiere es que si bien las dos primeras festividades grandes de Sevilla a las que hemos hecho referencia no tienen un día fijo en el almanaque, el día de la Asunción fue, es y seguirá floreciendo allá cuando se marca el ecuador del mes de agosto.
La Virgen del Tránsito el día de la Asunción
           Nos encontramos en el tercer día grande del año en la ciudad Hispalense. Pasa un año y viene otro, y siempre será quince de agosto. Es el día de la procesión perfecta. Ni el día de su festividad cambia. Todo sigue igual. La perfección se hace dueña de las inmediaciones de Santa María de la Sede. Pasa un año y viene otro, pero Ella sigue siendo la misma, aquella por la que reinan los reyes, aquella por la que los sevillanos e hispalenses se echan a la calle en masa en pleno período estival, cuando el calor quiere conquistar la urbe. A los rancios nos encanta que todo sea siempre igual. Siguen siendo mil varas de nardos las que dan olor al palio de tumbilla. Siguen repicando las campanas cuando la Patrona de Sevilla y su archidiócecis (cosa que muchos desconocen) llega a cada una de las esquinas de la casa que la acoge todo el año. Siguen y seguirán abriendo camino los niños carráncanos. Seguirá la banda municipal al son de “Virgen de los Reyes”. Seguirá el ejército, aunque a muchos les pese, rindiendo honores a la que tanto quiere Sevilla.
        Sin embargo, cambiarán las generaciones. Paso un año y viene otro, y las personas van y vienen. Antes del alba, numerosas personas, muchas de ellas mayores de edad, se sitúan a los pies de esa valla que la separará de la Virgen, aquella que reúne todas las advocaciones posibles y recoge los deseos de padres e hijos. Quizás muchas de esas personas mayores a las que inundan las canas, vinieron hace décadas de la mano de sus padres, esos padres que este año verán la procesión perfecta desde el mejor palco posible: el balcón del cielo. Día de emociones...de aquellos que venían acompañados de personas que ya no pueden hacerlo, que ya son ángeles de la Virgen en su misma Gloria.
        Día quince de agosto. El día perfecto. Nada cambia, todo sigue igual. Solo cambian las personas, pero siguen las generaciones venideras. Como cada día de la Asunción, a las ocho en punto de la mañana las campanas de la torre de las torres, la más perfecta del mundo, saluda con sus campanas a esa Virgen que siempre está ahí, y a esos sevillanos que siempre estarán ahí.
        Este año, como novedad, cuando entre de nuevo en su casa para refugiarse del calor que quema Sevilla, cambiará “su habitación” ya no dormirá en la capilla que habitualmente la acoge, pues debido a unas obras permanecerá algunos meses en la Capilla del Sagrario. Esto supondrá una cita obligada para los rancios a partir de mañana mismo, ya que siempre que pasemos por dicha capilla, nuestra Virgen de los Reyes nos tendrá la puerta abierta para que pasemos a rezarle, algo que pocas veces en la realidad podía hacerse en su capilla: o la Catedral se encuentra cerrada (como la mayoría de las iglesias de la ciudad de María) o el guarda de turno te explicaba que no se podía pasar, como si él fuese mucho más sevillano de la mayoría de los que acuden.
        Queridos rancios qué típico es, cuando se recoge el palio de tumbilla, tomarte el “cafelito” e ir inmediatamente a eso ya de casi las diez de la mañana, cuando “la caló” empieza a ser insoportable, a ver a las vírgenes del tránsito del Pozo Santo y Santa Rosalía, algo en lo que, sin duda, hay más rancios cada año haciendo cola. No os preocupéis amigos, que de esta segunda visita os dispenso, si acudís, ya será para mucha nota en el examen de ranciedumbre.

3 comentarios:

  1. Estimado colega, sr. "Rancio de los Palacios", permítame que le de unos pequeños apuntes:
    1º El refrán original que da base al título de esta entrada es: Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el DÍA DE LA ASCENSIÓN (que antiguamente era día de fiesta a nivel nacional, hasta que Felipe González la eliminó del calendario festivo laboral y la CEE pasó a domingo la solemnidad litúrgica, a diferencia de la Iglesia universal, que sigue celebrándola el jueves (lo mismo que sucedió con el Corpus Christi), su versión de dicho refrán me ha hecho mucha gracia, olé la guasa hispalense rancia, con buen gusto, sin caer en vulgaridades, como Dios manda.
    2º Para mejorar el título y hacer mayor justicia, más que días, yo más bien diría mañanas, puesto que, como bien dice el maestro Antonio Burgos, "el día 15 de agosto en Sevilla es el día más corto del año, tal es así que tan solo dura una mañana". Lo mismo le sucede al Corpus, y es la nota diferenciadora del Jueves Santo respecto de los demás días de la Semana Santa.
    Por lo demás, como de costumbre, maravillosa entrada, genial el blog.
    ¡VIVA EL ORGULLO RANCIO!

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  2. Muchísimas gracias por la aclaración, amigo. El refrán original, como bien aclarabas, eran tres "jueves" y el tercero es el día de la "ascensión" ya que se refiere al jueves en que ascendió Jesús y no a la Asunción de la Virgen. Sin embargo, en el refrán que yo me tomo la licencia de "inventar" en esta entrada me refiero a la "Asunción" porque el día de la ascensión no es tan rancio, y me refiero a "dias" ya que el dia de la Asunción no suele ser jueves. Sin más, muchas gracias por su aclaración respecto al refrán original.

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  3. Estimado colega, permítame una cosita más:
    A su pregunta sobre "si hay algún día más rancio que los tres que ha mecionado", a mí se me ocurren por lo menos dos, y uno de ellos, supera con creces en ranciedumbre a cualquier otro evento en toda Sevilla, me refiero a las dos fiestas fernandinas por excelencia, el 30 de mayo Día de San Fernando y, sobre todo, el 23 de noviembre , Día de San Clemente (a este día no le gana nada ni nadie en ranciedumbre) ¿hay en toda Sevilla algo más rancio que la Procesión de la Espada?
    1ª PD. Perdone que firme como anónimo pero estoy fuera de casa y conectado con el ordenador de un familiar y al firmar no saldría mi nombre si no el de mi familiar.
    2ª PD. Mi corrección en el anterior mensaje iba porque al escribir el refrán original, se había equivocado y puesto la Asunción en lugar de la Ascensión, pero, ya veo que, o lo ha corregido, o yo leí mal.
    Me encanta su blog en general y esta entrada, en particular, me ha resultado guasona (con clase y elegancia, como debe ser), original y entretenida.

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